30/7/08

En esta esquina… ¡la improlucha!


"Hay hombres que luchan un día y son buenos,
hay otros que luchan un año y son mejores,
hay los que luchan muchos años y son muy buenos,
pero hay los que luchan sólo los domingos, esos son los chidos".
Paráfrasis de Botellita de Jerez a un poema de Bertold Brecht.

Cada jueves por la noche, el Foro Shakespeare deja de ser un teatro para convertirse en un recinto donde se realiza una de las tradiciones populares más acendrada en la afición mexicana: la lucha libre; ídolos del pancracio son representados por actores que dan muestra de sus habilidades para la improvisación y en un duelo, sin igual, van dando sentido a las frases que el público aporta desde el inicio, esto más que una limitación, supone un importante reto para la imaginación de los guerreros del ring. La mecánica es sencilla: el réferi establece una serie de restricciones con las cuales los contendientes tendrán que actuar, representar, inventar, estructurar una historia surgida de un mínimo argumento, esas frases ya mencionadas ¿Lo logran? Casi siempre, sólo que algunos con más eficacia que sus contrarios. A la par, estos luchaimprovisadores, se retan a golpes y muestran evoluciones dignas de los mejores representantes del mexicanísimo deporte de los encordados. Al final, de cada caída (tres de cinco y no dos de tres, como dicta la tradición) a partir de un rápido sistema de conteo --rudos, puño cerrado; técnicos, palma abierta --, el réferi hace la suma para adjudicar vencedor en sólo unos segundos; un sistema mucho más confiable del que puede presumir el muy devaluado e inverosímil IFE.

La arena estaba de bote en bote, la gente loca de la emoción
en el ring luchaban los cuatro rudos ídolos de la afición

Por otro lado, se vive entre el público el ambiente que conjuga los elementos habituales que se respiran en una arena: gritos desaforados y silbidos; vendedores de cerveza que no tienen empacho en caminar y tapar la vista con al afán de exaltar los ánimos al calor del brebaje etílico; acusaciones al réferi por su parcialidad con el clásico ¡vendido!; insultos y mentadas a los luchadores, que a su vez, arengan al respetable con su clásico grito de batalla: "los rudos, los rudos, los rudos"; para hacer una rápida síntesis, en este espectáculo no cabe la mesura ni la pedantería habitual del teatro, aquí se vale de todo.

Métele la wilson, métele la nelson, la quebradora y el tirabuzón,
quítale el candado, pícale los ojos, jálale los pelos, sácalo del ring.

Horrosos y descomunales energúmenos dan rienda suelta a sus primitivos ánimos de guerra, claro que, al mismo tiempo, hacen gala de un despliegue de humor y sagacidad mental. No todo es burdo y zafio, pues también bellas féminas pueblan el ring de la arena Shakespeare y complacen la vista de aquellos que gustan de la violencia provocada por una furia incontenible venido de quien se supone el sexo débil; "tan guapa como cabrona, así me gustan", diría algún galán ávido por ejercer el sadomasoquismo que tan sólo se atreve a realizar en algún sueño guajiro. Así que, asistir al espectáculo no sólo es un pretexto para divertirse, sino hasta para darse un buen taco de ojo con las damitas émulas de la ínclita Martha Villalobos mezclada con la sempiterna ruda (¡Duro y contra ellos!) conocida como Paquita la del barrio, afortunadamente, en una versión más mamacita.

El santo, el cavernario, bluedemon y el bulldog
el santo, el cavernario, bluedemon y el bulldog.

Cada semana se enfrentan tres duplas, en total, son seis las que conforman la baraja luchística, de tal modo, y bajo un sistema de equilibrada competición (round robin para los entendidos), cada pareja irá acumulando puntaje para que, al final, del torneo, se decida por un ganador que se llevará el preciado campeonato y, en el otro extremo, la pareja con menos puntaje sufrirá la ignominia de perder la cabellera en una ejecución pública y extraordinariamente humillante.
Los artífices, de este espectáculo, son Omar Medina y José Luis Saldaña que desempeñan papeles de réferis o luchadores y que presentan por segunda temporada este original juego de improvisación. En la ocasión anterior, la improlucha logró convocar a más de 3500 espectadores pero esta vez buiscan romper su propio record de asistencia, seguramente lo lograrán. En fin, si usted, amable lector, no tiene nada mejor que hacer los jueves en la noche, se le invita a ser parte de este catártico espectáculo que le dejará un buen sabor de boca y ánimo para regresar a ver las recias batallas que se libran contra el mal humor y la creciente crisis de públicos en nuestro escenarios. Una opción mucho más que recomendable: la improlucha. Aquí deporte, combate, teatro y vértigo se conjugan en un producto artístico, que transita entre lo sumamente apasionante y lo extraordinariamente divertido.
(una nota de nuestro querido amigo, Édgar Álvarez Estrada).

1 comentario:

Maury McFly dijo...

woow!

por fin! ahi estaremos como no, si 8 meses lo esperé....


sólo tengo una gran duda... y los clown??? *_* no me digan que no estarán!!?


eso sí no se los perdonaré